Viernes 9 de marzo de 2012, 19.45 h

Tengo algo que decirte, de Ana Torres Álvarez.
España, 2009. 8’

El cortometraje es, ante todo, una comedia romántica que incide en los temas de la amistad, la infidelidad y la homosexualidad. Rodado en Málaga en sólo tres días y sin ningún tipo de subvención, está protagonizado por el televisivo Miki Nadal (presentador y colaborador del programa de entretenimiento Sé lo que hicisteis…) y los actores malagueños Pablo Fortes, Teresa Martín y Adrián López. Narra la historia de dos amigos que tienen unos secretos inconfesables y no saben cómo hacérselo saber el uno al otro.

El cortometraje ha participado en festivales en países como España, Armenia, Argentina, Eslovenia, Ecuador, Colombia, Chile, Venezuela, Perú, Canadá, Francia, Estados Unidos, Italia, México, Grecia y el Reino Unido. Es el primer corto de Ana Torres-Alvarez, directora residente en Málaga, tras su periplo en Inglaterra.

Tengo algo que decirte- Trailer


Función de noche, de Josefina Molina.
España, 1981. 90’

La película tiene su origen, en opinión de sus creadores y protagonistas, en una doble relación de ficción-realidad: la de Carmen Sotillos y Lola Herrera, y la de esta actriz con Josefina Molina y José Samano, directora- adaptadora y productor de la obra de Delibes.Lola Herrera recuerda que en los primeros días de representación en Madrid de su papel en Cinco horas con Mario «odiaba a Carmen», personaje central, la mujer que en un largo monólogo recordará su vida con el marido que acaba de morir y al que vela. «Me parecía una mujer vulgar que nada tenia que ver conmingo. Sin embargo, poco a poco, en frases determinadas de mi monólogo, empecé a ver pasajes de mi vida. El paralelismo entre aspectos de la vida de Carmen y de la mía empezó a ser tan grande que entré en una crisis de identidad. Había descubierto todo lo que de mí había en Carmen y me encontré a través de ella».

Josefina Molina y José Samano, que habían visto a la actriz desmayarse en el estreno en Barcelona, comieron con ella en Madrid el 10 de octubre pasado. La crisis de personalidad de la actriz fue el tema de conversación. «El personaje de Carmen» , les explicó Lola Herrera, «me ha hecho ver los errores de mi vida, y deseo cambiar, vivir, empezar de cero». Directora y productor se miraron entre manteles y copas: «Era la película que llevábamos un año buscando».

Hubo luego un largo período de conversaciones entre la actriz y directora y productor, que trataban sin éxito de reflejar el conflicto de aquélla en un guión. Al final llegaron a la conclusión de que debía ser la propia Lola Herrera quien, ante las cámaras, y en conversación directa con Daniel Dicenta, actor del que se separó hace quince años, descubriera las razones de su fracaso afectivo, acaso la clave de su fracaso como mujer.

En un camerín recreado en estudios y escrutado por ocho cámaras colocadas tras los espejos, dispuestas a filmar sin interrupción -y por turnos- hasta 30.000 metros de película, Lola Herrera y Daniel Dicenta hablaron sin trabas sobre su matrimonio, su separación, sus hijos, su vida en común y por separado. «No tuve duda de prestarme a la conversación», afirma la actriz. «Era importante para mí sacar toda la mierda que llevaba dentro. Aquello no fue para mí un rodaje, ya que conseguí olvidarme de que había cámaras y micros, y fui yo la que hablé ante Daniel, hombre.

El Pais , 29 de septiembre de 1981

Función de noche/ blog&docs

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