Jueves 21 de junio de 2012, 19 h

Tres Soldados Alemanes (Trois soldats allemands), de François Caillat.
Francia, 2001. 75’ v.o.s.e.
Ciclo FranÇois Caillat, un cine atormentado

A partir de un suceso macabro –la exhumación del cadáver de un soldado desconocido–, esta película devela paulatinamente la trama de una historia compleja y agitada transcurrida en la región francesa de Lorena a lo largo de cien años. Destinos marcados por la dificultad, muertes brutales y exilios: tras algunos personajes novelescos, el espectador descubre la aventura del siglo XX bajo el prisma de las guerras franco-alemanas, y los últimos sobresaltos de la nación francesa antes de adaptarse a una identidad europea que la transciende.

Esta película es una lección de lenguaje cinematográfico documental. Es una lección sobre las formas narrativas: los sonidos, las voces, los gritos, las imágenes fugitivas, los segmentos musicales. Algunos críticos dijeron: «el realizador François Caillat inventa el libro audiovisual. Es un libro que no se lee, pero que se mira y escucha. Un procedimiento impresionante que un historiador científico rechazaría, pero que desprende una fina y verdadera fuerza poética». El director nos coloca en medio de varias batallas sin que nosotros veamos ningún tanque, ningún cañón, ningún avión. Utiliza la elocuencia del sonido, la fuerza de las palabras, la escritura a máquina, las tarjetas postales, las fotos antiguas y la sucesión de raras imágenes en ocho milímetros que nos transportan al universo de las evocaciones, de las sugerencias. Las imágenes de François Caillat son como una nebulosa de visiones fragmentadas y filmadas en otro tiempo. La película empieza con un enigma: la aparición del cuerpo de un soldado alemán en una propiedad francesa cerca de la frontera con Alemania. Al parecer se trata de un soldado de la Segunda Guerra Mundial. Un soldado desconocido. La película avanza para descubrir la identidad de este soldado y conocer las causas de su muerte. En este camino descubre otros personajes cuyas vidas también son desconocidas: jóvenes franceses incorporados a la fuerza por los alemanes durante las guerras que enfrentaron ambos estados. Se trata de individuos obligados a pelear contra su propia patria llevando el uniforme del «enemigo». Francia los considera traidores y Alemania los considera soldados de segunda clase. Un modelo para hacer documentales históricos sin aburrir, sin textos demostrativos, sin reconstrucciones dudosas, sin archivo, con audacia creativa. –Patricio Guzmán.

François Caillat es un de los mas destacados documentalistas franceses actuales. Desde hace unos quince años ha filmado diez documentales para la TV y el cine. Sus películas tratan de la ausencia y el olvido, de las huellas, y más ampliamente de la inscripción sensible del pasado en nuestra cotidianidad. Su formación universitaria (filosofía) lo llevó también a encarar temas más teóricos (“L’Homme qui écoute”, 1998, y “Naissance de la parole”, 2000) o a realizar para la televisión retratos de intelectuales y escritores: “Peter Sloterdijk, un philosophe allemand” (2003), “Julia Kristeva, étrange étrangère” (2005), o últimamente “J.M.G. Le Clézio, entre les mondes” (2008). Su largometraje de cine “Bienvenue à Bataville”, fábula sobre la felicidad obligatoria en el siglo XX, fue estrenado en Francia en 2008.

Además de realizar sus películas, François Caillat dirige la colección “Cinéma documentaire” y participa en varias asociaciones destinadas a promover los documentales franceses y extranjeros.

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