#LCeMM: Roberto Rossellini, Ingrid Bergman, Chris Marker, Alexander Kluge y Pascal Thomas en La Cinemateca en el Martínez Montañes

Roberto Rossellini, Ingrid Bergman, Chris Marker, Alexander Kluge y Pascal Thomas en La Cinemateca en el Martínez Montañes (22 y 23 de noviembre)

Última sesión del ciclo Amores compartidos. Última película que rodaron juntos Bergman y Rossellini.Ya no creó en el amor (La paura). Roberto Rossellini. Alemania, 1954. (Jueves 22 de noviembre, 18.30 h). Irene es una mujer casada. Su esposo es un científico alemán. A la vez, mantiene una relación extramatrimonial con Erich. La situación la está sumergiendo en la culpa y la ansiedad cuando las cosas se complican aun más: la ex novia de Erich se entera de la relación que ambos mantienen y decide chantajear a Irene. Rodada en Alemania y basada en una  novela de Stefan Zweig.  Con esta película, Rosellini, narrada por una Irene ya fallecida, nos coloca frente a una manera distinta de hacer cine completamente diferente a la que se venía realizando a mediados de los años 50.  Esta película fue la última en la que trabajaron conjuntamente Bergman y Rosellini quien, pese a lo que se diga, a lo mal que pudieran o no terminar sus relaciones, fue con diferencia el director que mejor supo sacar, a la actriz. En el transcurso de su etapa con Bergman llevó al cine a la investigación; pero por otra parte, sus películas pasaron a adquirir un carácter marcadamente autobiográfico, llegando a ser, algunas, auténticas “home movies” de sus problemas con Ingrid Bergman.

El jueves se completa (20 h)  con La embajada ((L’Ambassade, Francia, 1973) y Sin sol (Sans soleil, Francia, 1983), de Chris Marker (Ciclo La Rive Gauche-La margen izquierda).  Marker, uno de los mayores exponentes de la Rive Gauche. Un cine retórico, emparentado con lo literario, en especial con la Nouveau roman  y las artes plásticas. Lejos del estrépito de La Nueva Ola, representada por autores como Truffaut, Godard, Rivette, Rohmer y  Chabrol, mucho más jóvenes, audaces y sobretodo mucho más exitosos financieramente hablando, inclinados por los filmes alocados, frenéticos, pero a la vez marcados por una desconsoladora resignación, que provocaba cierta resistencia entre los miembros de la Rive Gauche, quienes a su vez eran más participativos en temas políticos y estaban plenamente identificados con los movimientos de izquierda.

La embajada es una pequeña película, donde Marker ensaya las posibilidades del super 8 en temas que le interesan, especialmente en los 70, con una Latinoamérica convulsiva y envuelta en sangre, represión y motines.  Unos refugiados políticos organizan su vida en tránsito en este territorio de asilo después de un golpe de estado militar. Es una aventura que observa a los personajes en el día a día. ¡Cualquier parecido con los personajes y los hechos reales sería, por descontado, una pura coincidencia!. Sans Soleil, tres niños en una carretera en Islandia, una tripulación somnolienta a bordo de un ferry, un emú en Île de France, un bello rostro de las islas Bijagos, un cementerio de gatos a las afuera de Tokio, vagabundos en Namidabashi, los habitantes de la Isla de Fogo, Cabo Verde, un carnaval en Bissau… El realizador nos cuenta en Sans Soleil  las reflexiones que tiene un hombre cuando esta lejos de casa, que es lo que cambia y lo que lo cambia, cuales son sus verdaderas preocupaciones, sus verdaderos afectos y valores, que lo hace valer en un lugar en el que no es el suyo, estar lejos de casa cambia la perspectiva de nosotros, de nuestro entorno y vida, nos hace fuertes nos enseña de lo que somos capaces y a lo que nos atrevemos.

Trabajos ocasionales de una esclava (RFA, 1973), es la cita semanal con el cine de Alexander Kluge (Viernes 23 de noviembre, 17.45 h), donde dibuja el retrato de Roswitha Bronski, una mujer cuyas inquietudes personales, sociales, políticas e intelectuales, se ven frustradas a diario desde en el papel que desempeña tanto en su vida laboral como en el núcleo de su familia. Truncadas sus ilusiones y cotidianamente cercenada, la protagonista trabaja realizando abortos (las escenas más duras presentan explícitamente alguno de ellos) para mantener a sus hijos y a Franz, su marido estudiante. Cuando llega a casa del trabajo, afligida y buscando el calor familiar, las revueltas de los niños y la falta de sensibilidad de él mantienen al personaje al borde la aniquilación. Aún así y con una fortaleza asombrosa, Roswitha, auxiliada por su amiga Sylvia, lo va superando día a día. La intervención de la policía llevará a Franz a la cárcel y el papel activista de la protagonista comienza a cobrar una importancia sobresaliente de cara al mundo sindical. Valiente y combativa, individuo y mujer.

A las 19.30 h, cita con el cine negro francés y con una clásica de la novela policiaca: Agatha Christie, La hora cero (L’Heure zéro), de Pascal Thomas. Francia, 2007. Guillaume tiene la ocurrencia de reunir en la casa de su tia a Aude su exesposa y a su nueva esposa Caroline. La tía, Sra. Tressilian no esta de acuerdo pero accede. La reunión se convierte en tragedia pues una mañana la Sra. Tressilian amanece asesinada en su cama. Con La hora cero, Pascal Thomas adapta por segunda vez a la pantalla una novela de Agatha Christie. En 2005, dirigió La desaparición de Madam Rose (Mon petit doigt m’a dit), la adaptación de «By the pricking of my thumbs», una novela cuyos protagonistas son Tommy y Tuppence Beresford (interpretados en el film por André Dussollier y Catherine Frot). En esta ocasión, el director no escogió una aventura de Miss Marple o de Hércules Poirot, los dos personajes más famosos de la novelista. El hombre que dirige la investigación es el superintendente Battle, rebautizado como el Comisario Bataille, encarnado por François Morel. La última de las cinco obras donde aparece Battle, La hora cero se publicó en 1944.

Pascal Thomas habla de su pasión por la obra de Agatha Christie: “He sido desde mi adolescencia y durante toda mi juventud un gran lector. Todavía lo soy. Agatha Christie es uno de los autores que he leído su obras completas de una vez, como me leido de un solo golpe las de Léautaud, Balzac o Simenon. Así que tenía un conocimiento íntimo del universo de Agatha Christie (…) Entre las cuatro o cinco líneas fuertes que atraviesan el cine, están la comedia, la fantasía y el misterio, este último a menudo teñido de mórbido. La imaginación de Agatha Christie cumple con estas corrientes, de acuerdo a mis gustos tanto literarios como cinéfilos“.

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