#LCeMM, Viernes 15 de marzo, 18 h: Las brujas, de De Sica, Pasolini, Visconti, Bolognini y Rossi

terra

Las brujas (Le streghe)
Italia, 1966. 90’ v.o.s.e.
Pier Paolo Pasolini. Integral

Las brujas  muestra los aspectos distintos de mujeres hechizantes o hechiceras. Facetas de símbolo sexual-víctima del mercado; frivolidad y egoísmo; sumisión hasta la explotación y la misoginia; histeria por el deseo no consumado-provocadora de muertes; esposa resignada a su condición porque está convencida de que el amor lo salva todo.  Le streghe  cuya traducción literal es Las brujas. Constaba de cinco fragmentos de variada duración dirigidos por sendos realizadores prestigiosos en lo que parecía ser un acto de amor del productor hacia su esposa Silvana Mangano (1930 – 1989)

La Terra vista dalla Luna, de Pier Paolo Pasolini. Totò y Ninetto (padre e hijo) que se han quedado viudo y huèrfano buscan quien reemplace a la difunta esposa y madre. Descubren a Absurdina , joven sordomuda , bella y buena que con fantasia creativa transforma su casucha en algo confortable. No conformes con lo que tienen la convencen para que finja un suicidio para recolectar dinero. Ella resbala al vacio y muere. Cuando regresan despuès del entierro la encuentran viva en su casa: ” Porque estar vivos o estar muertos es lo mismo” dice un cartel al final.

Una pequeña fábula en la que Pasolini da rienda suelta a su libertad creadora con paisajes oníricos que nos presentan un mundo extraño, como de otro mundo. Ese tratamiento dado a la película, Pasolini lo llama “surrealismo metahistórico”, es decir, próximo al que fluye de los cuentos del folclore. Aunque la crítica la pasó por alto, la película fue para su autor una de las cosas más acertadas que hizo.

La bruja quemada viva (La strega bruciata viva), de Luchino Visconti. Silvana Mangano es Gloria, una famosa actriz que llegaba a la cabaña invernal de su mejor amiga (Annie Girardot) donde tenía una reunión de fin de semana con varios amigos. Sufre un desmayo y descubre que está embarazada. Habla por teléfono con su poderoso marido, también su productor, al cual le ruega que la deje disfrutar de este hijo: sin embargo fracasa porque al día siguiente parte nuevamente a continuar su carrera.

Es la parte más elegante e intelectualizada de la cinta. La actriz Gloria vive en constante pose y su figura es decorativa, levantando la admiración de los demás. Cuando sufre el desmayo, las otras invitadas le quitan peluca, las cintas cosméticas y sus pestañas postizas. Gloria se torna vulnerable; deseada y magníficamente terrenal por los hombres del lugar (Francisco Rabal o Massimo Girotti, nada menos). De esa manera es como se comunica con su marido para sufrir rechazo y ser dominada por el poder. Volvemos a verla mientras la maquillan, la envuelven en ropajes riquísimos para que luego ascienda por los aires en un helicóptero. Hay otro momento donde uno de los jóvenes camareros es buscado por una mujer ya entrada en años quien coloca el retrato de Gloria sobre su rostro. Al quitárselo, la mirada lujuriosa y sonriente del muchacho se elimina de manera automática.

La siciliana, de Franco Rossi. Mangano es la hija, pasadita en años, de un hombre que pregunta los motivos por los cuales llora. Ella cuenta una historia de seducción bastante inocente por parte de un hombre. El padre, escandalizado, va a matarlo. Se desata una serie de venganzas familiares hasta que hay una hilera de funerales y la mujer grita que no comprende tanta sangre.

Un realizador que no sobresalió por una gran carrera, solamente por episodios en cintas ómnibus, da lugar a un chiste de venganzas sicilianas filmado con brío y rapidez. Mangano está excelente y divertida como la manipuladora Nunzia cuyas intenciones de que el padre obligara al tipo que deseaba para que la desposase, fuera el inicio de la cadena con eslabones de muertes inútiles. Una crítica, tantas veces realizada, del machismo y la violencia entre sicilianos.

Sentido cívico (Senso civico), de Mauro Bolognini. Mangano, vestida elegantemente, conduce un auto pequeño y llega al lugar donde ha ocurrido un accidente. Ofrece llevar al lesionado (Alberto Sordi) al hospital ya que la ambulancia tardará mucho tiempo. De esta manera, la mujer conduce rápidamente con la simple señal de sacar un pañuelo blanco por su ventanilla. El hombre, consciente, le pregunta el motivo por el cual no ha parado en ningún lugar. Ella no le responde y llega a un lugar en los suburbios, un evento social, y despide al hombre diciéndole que no tiene nada y que tome un taxi.

Llama la atención que el serio Bolognini (El bello Antonio, La mala calle o La noche brava, entre otros títulos) utilice la ironía y el humor, aunque se comprende que su crítica social se encuentre presente a través de personajes opuestos: el ranchero herido en su camioneta y la frívola e indolente señora que supuestamente le ayuda aunque en realidad buscaba su beneficio (una especie de propia ambulancia que le permitierá despejar el tráfico). Al final, su falta de caridad y su egocentrismo revelan la falta total de sentido cívico que le alaban los testigos del accidente y quienes la han alabado por su actitud.

Una noche como otras (Una serata come le altre), de Vittorio De Sica.  Cierra la película donde una esposa (Mangano) imagina que vive una existencia apasionada con su marido norteamericano (Clint Eastwood) quien es un burócrata ocupado que siempre llega cansado a casa y solamente desea meterse en sus pijamas y dormir. Finalmente, ella se da cuenta que con todos sus defectos está plenamente enamorada.

El gran representante del neorrealismo italiano estaba en una etapa criticada negativamente de su carrera. Se le acusaba de complaciente porque ya no mostraba las cualidades de sus cintas de posguerra. El tiempo ha subrayado su calidad. Su dupla de éxitos con Mastroianni-Loren (Ayer, hoy y mañana; Matrimonio a la italiana), previos a esta cinta, que se confirmarían con un espléndido melodrama posterior (Los girasoles de Rusia) y una joya del cine italiano de los años setenta (El jardín de los Finzi Contini), están como testimonios de su genio.

En su segmento que cierra de manera espléndida a este grupo de “brujas”, Mangano es la cotidiana ama de casa, Giovanna, quien viste con elegancia, utiliza lentes y cocina para su esposo, un hombre atractivo aunque aburrido (con lo que viene a dar al traste con las idealizaciones que producen ciertos estereotipos). Por tal motivo sufre ensoñaciones donde ella produce celos, el hombre lucha por ella y el mundo es cinematográfico.  

robervil.blogspot.com

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