#LCeMM. Viernes 21 de junio, 18.00 h: Ma vie en l’air, de Rémi Bezançon

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Un amor de altura ( Ma vie en l’air), de Rémi Bezançon
Francia, 2005. 100’. v.o.s.e.
Ciclo Un verano de comedias/Un ete de comedies
con la colaboración de
En colaboración con: Institut Français d’Espagne (Seville)

Como instructor de una compañía aérea, Yann Kerbec evalúa la capacidad de los pilotos en simuladores de vuelo y en condiciones extremas. Pero Yann tiene un problema: tiene miedo de los aviones, un miedo terrorífico que le viene desde el día en que nació y que, de joven, le impidió seguir a la mujer de su vida al fin del mundo. Hoy, a los treinta, con nostalgia y humor sigue el hilo de su trauma y hace un triste recuento de las historias de amor que se ha cargado su fobia. Entre su cruzada en defensa de la seguridad aérea y la gestión bastante precaria de su vida sentimental Yann está ante una encrucijada: vencer sus demonios y madurar…

Bezançon ha construido el argumento de Mi vida en el aire desde una de sus fobias, resaltando su aspecto cómico: el pánico a los aviones, el mismo que afecta a Yann Kerbec, el protagonista del film. El nombre de los personajes no proviene más que del azar, siendo referencias directas de la vida del cineasta. Por ejemplo, Bruno Castelot, el comandante de a bordo del film encarnado por Didier Bezace, es el nombre tomado del banquero del realizador.

La transmisión en la relación padre-hijo es uno de los temas predilectos de Rémi Bezançon, tratados en sus dos cortometrajes precedentes, bajo diferentes ángulos. En Mi vida en el aire, este tema se materializa en el Ford Mustang 1967 que Yann hereda de su padre.

Ante la imposibilidad de filmar en un verdadero simulador de vuelo, debido al post 11 de septiembre, el jefe de decorados, Maamar Ech Cheikh reconstruyó en estudio un simulador enteramente operacional, sobre gatos hidráulicos y pilotado a distancia por un apasionado de la aviación. Para estas escenas muy técnicas, era importante que los actores se sintieran sumergidos en un escenario realista.

Para interpretar un personaje que se parecía mucho a él, Bezanón se puso a buscar a un actor con el que se entendiera artísticamente. Cuando conoció a Vincent Elbaz no sólo supo que tenían la misma edad sino que tenían muchas cosas en común: “No nos parecemos físicamente”, explica el cineasta, “pero inmediatamente me reconocí en él de la misma forma en que él ha debido reconocerse en mi, tanto que cuando vi las pruebas de filmación descubrí que se había inspirado en ciertas mímicas mías para encarnar el personaje de Yann Kerbec“.

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Mi vida en el aire (Ma vie en l’air, 2005) no es sólo la ópera prima de su realizador Rémi Bezançon sino también es el primer largometraje para su productora Isabelle Grellat. Antes de embarcarse en este largometraje, ambos habían navegado juntos en la realización de sus dos cortometrajes: Vikings (2001) y Paraboles (2003).

 

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Un amor de altura/Unika Fm    En YouTube

 

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