#LCeM14. Viernes 21 de febrero, 19.45 h: 71 fragmentos de una cronología ddel azar, de Michael Haneke

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71 Fragmentos de una cronología del azar (71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls), de Michael Haneke
Austria, 1994. 95’.v.o.s.e.
Fuera de programación. Sesión especial

Tercera parte de la trilogía de Haneke sobre la violencia en la sociedad moderna. Esta vez un estudiante mata a un grupo de personas el día antes de Navidad. A través de 71 fragmentos varias personas llegarán a un único punto de unión en sus vidas que resultará ser el banco donde el joven realiza el asesinato. La trama incluye a un joven matrimonio, generoso en su deseo de adoptar, primero a una niña de su país y luego a un niño inmigrante rumano, que se estaba deslizando por el camino de la delincuencia; también seguimos la pista a un jubilado y su tensa relación con una hija, directora de la sucursal bancaria; a un guardia jurado, cuyo matrimonio se ha instalado en la rutina; y a un joven a borde de un ataque de nervios.
 
En 71 fragmentos de una cronología del azar, Haneke demanda desde el título un despiece para comprender el relato que plantea al espectador. El film está dividido en setenta y una secuencias separadas por fundidos en negro cuyos protagonistas son personas desconocidas. Dentro del papel tan importante que juegan estas elipsis lo único familiar será un niño rumano que sobrevive como puede en la ciudad. Michael Haneke deja que veamos huir al joven asesino en un plano secuencia picado. Ahora es el espectador quien controla la acción como si fuera un pequeño gran dios que vigila al asesino desde arriba. Como si fuera el único que pueda juzgarle.

Como es típico de Haneke, no hay un juicio moral de los personajes, sólo los hechos desnudos, recogidos de modo casi documental, y la constatación de que caminamos hacia una sociedad insolidaria y crispada, donde en demasiados casos faltan los recursos, los ideales, para ir tirando en el día a día.  Otro elemento clave es la inclusión del tema “realidad versus ficción”, y no cualquier ficción, sino que una mediatizada en la época posmoderna y globalizada. Los personajes de Haneke están criados por las imágenes de la televisión, sus vidas son demarcadas por las noticias televisivas que construyen finalmente el discurso oficial. Se confunde constantemente a la realidad, son de alguna forma esquizofrénicos, el espectador varias veces es invitado a este juego de confusión, lo que genera aún más desesperación. En 71 Fragmente Einer Chronologie Des Zufalls, vemos cómo las noticias le quitan relevancia a los temas importantes para la sociedad, aportando al cerco comunicacional que no nos permite dialogar. En una secuencia, una noticia corta nos cuenta sobre una matanza que involucra la vida de algunos habitantes de Viena, a continuación una noticia más larga alimenta el deseo del espectador por conocer el último escándalo farandulero proveniente de Estados Unidos.

Michael Haneke (Austria, 1942), director teatral de enorme prestigio en su país, es también una figura esencial del panorama cinematográfico internacional. Su obra, de gran crudeza, pretende desenmascarar la hipocresía y la doble moral de las sociedades europeas acomodadas.  Hijo del director y actor alemán Fritz Haneke y de la actriz austriaca Beatrix von Degenschild, Haneke estudia filosofía, psicología y drama en la Universidad de Viena. Tras graduarse en 1965, trabaja como crítico de cine, editor y dramaturgo, dirigiendo obras de Strindberg, Goethe y Heinrich von Kleist. Desde 2002 es profesor en la Academia de Cine de Viena, y en 2006 se estrena como director de ópera.

El séptimo continente (Der siebente Kontinent, 1989) es su primera película comercial. En ella se gesta el estilo crudo que desarrollaría en títulos posteriores. El título que ensalza el nombre de Haneke en el panorama internacional es El video de Benny (Benny’s Video, 1992), pero su gran éxito acaece en 2001 con La pianista (La pianiste), que logra, entre otros reconocimientos, el Gran Premio en el Festival de Cine de Cannes. En 2005 Caché es la gran triunfadora de los Premios del Cine Europeo y su trabajo La cinta blanca (Das weiße band) le hace merecedor de la Palma de Oro en la 62ª edición del Festival de Cannes (2009), premio que vuelve a ganar tres años después, en la 65ª edición del Festival, gracias a Amour. En 2012 esta película se hace con cuatro premios en la gala del cine europeo y consigue el Óscar a la mejor película extranjera en 2013.

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