#LCeM14. Cielo sobre Berlín, de Wim Wenders (Jueves 11 de diciembre, 20 h)

El_cielo_sobre_Berlin

Cielo sobre berlín ( Der Himmel über Berlin), de Wim Wenders
Alemania, 1987. 128′ v.o.s.e.
25 años sin muro

Intangibles y raramente conmovidos al principio, los ángeles observan a sus pies, desde las alturas, la vida de la fragmentada ciudad de Berlín. En realidad no pueden intervenir y sólo los perciben los niños. Pero Damiel se enamora de Marion, la acróbata que en el trapecio parece en ocasiones liberarse de la gravedad terrenal y que, además, a veces actúa con alas de ángel. Para acercarse realmente a ella, incluso físicamente, el hombre tiene que renunciar a su existencia divina. La realización del amor empieza con la encarnación.

Wenders narra este cuento para adultos con una naturalidad y una seguridad maravillosas, como si esta historia y los textos líricos de Peter Handke “Canción de la niñez” no se hubieran enfrentado a los innumerables riesgos de desviarse hacia un mero sentimentalismo cursi. El director de fotografía de Wenders, el veterano francés Henri Alekan, también realizó una enorme contribución a la poesía de las imágenes, sobre todo en las secuencias en blanco y negro, que son predominantes.

Wenders rodó este film de forma cronológica y sin contar realmente con un guión. El director describe su modo de dirigir como “ir a tientas continuamente de escena a escena”. Esto también explica el hecho de que la estructura de Cielo sobre Berlín sea mucho más lírica que narrativa: en las secuencias prima el principio poético sobre el dramatúrgico. Los poemas de Rilke, según Wenders, le influyeron en ello. La cámara, a menudo desde un helicóptero, está continuamente en movimiento con los infatigables ángeles, recorre siempre Berlín y a veces incluso parece atravesar paredes.

Pese a toda la poesía, Cielo sobre Berlín lanza también una mirada realista a la ciudad, en ese momento todavía dividida. A Wenders le habría gustado superar fílmicamente el Muro y rodar también en la parte de la RDA, pero se le denegó toda licencia de rodaje; por ello, del Este sólo aparecen unas pocas imágenes rodadas de forma ilegal y llevadas de contrabando al Oeste. Para algunas secuencias, Wenders incluso encargó construir una réplica del muro de Berlín de unos 200 metros. Si la comparamos con el film sobre Berlín de Wenders ¡Tan lejos, tan cerca!, se hace patente la rapidez con la que ha cambiado la ciudad en tan sólo seis años. Vemos, por ejemplo, la rapidez con la que se ha llenado la tierra baldía de Potsdamer Platz, uno de los escenarios principales de Cielo sobre Berlín. El cambio es tan radical que la película parece, desde una mirada actual, un verdadero yacimiento arqueológico. Es justo esta dimensión tan concreta y realista, cercana a lo poético, la que finalmente evita cualquier tinte kitsch.

Al final, el ángel llegado del más allá a este mundo reconoce: “No hay historia mayor que la que existe entre un hombre y una mujer. (…) He encontrado mi hogar. (…) El asombro entre el hombre y la mujer me ha hecho humano. Yo sé ahora lo que ningún ángel sabe”. Entre las metáforas de Wenders, eso también significa que Odiseo, al fin, ha encontrado la patria perdida al amar a una mujer. El maravilloso actor, ya anciano, Curt Bois, que encarna al “eterno narrador” como un leitmotiv personificado a lo largo del film, se llama, según los títulos de crédito, “Homero”.

Cielo sobre Berlín obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes de 1987.

H.G. Pflaum (Goethe Institut)

Wim Wenders. Estudió medicina y filosofía en la universidad de Friburgo de Brisgovia y planeó convertirse en sacerdote, pero finalmente comenzó a estudiar en la Escuela de Cine y Televisión de Múnich. De 1967 a 1970 frecuenta la Hochschule für Film und Fernsehen en Múnich, pero ya en 1967 realiza su primer corto Escenario (Schauplätze). Al año siguiente hace otros tres: El mismo jugador dispara de nuevo (Same Player Shoots Again), Klappenfilm, dirigido junto a Gerhard Theuring, y Victor I. El mismo año empieza a colaborar como crítico en “Filmkritk” y “Suddeutsche Zeitung”.

Habiendo nacido en una época en la que Alemania comenzó a girar hacia la cultura estadounidense para olvidar su propio pasado, Wenders tiende a explorar en sus películas la presencia estadounidense en el inconsciente europeo, o más concretamente la americanización de la Alemania de posguerra. Con su película El amigo americano (1977), basada en la novela El juego de Ripley, de Patricia Highsmith, Wenders obtuvo reconocimiento internacional. A partir de ese momento Wenders comenzó lo que podría denominarse su etapa más prolífica, encadenando títulos experimentales como Lightning Over Water (Relámpago sobre el agua) (1980), documental sobre la agonía y muerte del director Nicholas Ray, que lo co dirigió, y El estado de las cosas (1982) con historias intimistas y más convencionales como Paris, Texas (1984), Cielo sobre Berlín (1987) o su secuela ¡Tan lejos, tan cerca! (1993) . Entre sus últimas producciones están: Llamando a las puertas del cielo (2005), Palermo Shooting (2008), Pina (2011), La sal de la tierra (2014)

Además de largometrajes, también ha tenido una importante actividad como director de cortometrajes, de documentales y de programas para la televisión, así como guionista, productor e incluso actor.

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