#25años #LCeM15 El asesino vive en el 21, de Henri-Georges Clouzot (Jueves 26 de marzo, 20.00 h

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El asesino vive en el 21 (L’assassin habite… au 21), de H.G. Clouzot
Francia, 1942. 84′ v.o.s.e.

H.G Clouzot realizó en plena segunda guerra mundial la película, El asesino vive en el 21, una obra que nos habla sobre la investigación de un asesino en serie, pero de manera muy ligera y permitiendo a la comedia hacer muchos actos de aparición. En esta caso adaptó la novela de Stanislas-André Steeman, con quien además trabajó para la realización del guión. El asesino vive en el 21 se trata además de la primera película de Clouzot, que debuto así en el cine.

Ya el inicio demuestra que no estamos ante un Noir típico, sino que la obra demuestra una singularidad potente. Un afortunado borrachín es el ganador de la lotería y cierra todos los bares bebiendo hasta más no poder. Una mujer se entera de su fortuna y trata de acercarse a él. Sin duda un gesto de picaresca más que sutil. Pero además Clouzot nos deleita con un interesante movimiento de cámara, en la que persigue al borracho por las calles de París, con un efectivo plano subjetivo del asesino (plano que se repetirá en más ocasiones) en el que nos muestra el asesinato. Clouzot no sólo utiliza esta técnica por gusto sino también por necesidad, y es que la identidad del asesino es uno de los ejes de la película y es lo que llevará a nuestro protagonista a investigar a una serie de sospechosos.

Henri-Georges Clouzot. Después de terminar sus estudios, trabajó de periodista. En la década de 1930 trabajó en Berlín como supervisor de doblajes. De regreso en Francia, comenzó en el cine escribiendo guiones, para sí mismo y para otros directores. En 1942, durante la ocupación alemana, el Ministerio de propaganda de Goebbels, fundó la productora Continental-Films, creada para reemplazar la producción de Hollywood, en la cual Clouzot debutó como director en El asesino vive en la 21 (1942), para luego al año siguiente filmar El cuervo (1943), película que causó polémica, recibiendo Clouzot críticas por el tema que trata de la miseria moral de los habitantes de un pueblo francés. La película fue tachada de colaboracionista, y le costó al director cierta marginación en el ambiente del cine francés. Sin embargo pronto retomó su actividad, y algunas de sus siguientes películas fueron premiadas en varios festivales (Premio Internacional al mejor director del Festival de Venecia por En legítima defensa (1947), y León de Oro del mismo festival, por Manon (1949). Fundó entonces una productora propia, Vera Films (por su esposa la actriz Véra Clouzot). En la década de 1950, dirigió el largometraje El salario del miedo, que fue premiado en el Festival de Berlín y en el Festival de Cannes, seguido de Las Diabólicas (1954), el documental Le Mystère Picasso (1956) y el filme La Vérité (1960), con la participación de Brigitte Bardot. Clouzot estaba situado entre el primer cine francés y la nouvelle vague. No fue un revolucionario del lenguaje cinematográfico, pero sí creó atmósferas opresivas y sórdidas, y personajes de instintos primarios y ambivalencia moral. Había leído muchas novelas de detectives (especialmente porque la tuberculosis lo postró en cama durante algunos años) y éstas forjaron su perspectiva negativa de la sociedad. Sus primeras películas (El asesino vive en la 21) contenían guiños de humor que el autor eliminó en sus siguientes películas.

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