#LCeM1516 El perro andaluz, de Luis Buñuel/ La caída de la casa Usher, de Jean Epstein ( Viernes 04 de diciembre, 18 h)

1929 Un perro andaluz (foto) (Lya Lys 01)

Un perro andaluz (Un chien Andalou), de Luis Buñuel
Francia, 1928.17’
Buñuel en Francia

Para hilvanar el argumento, Dalí y yo nos sumergimos en el ensueño, en la región del subconsciente…Y así está hilvanado el argumento de Un perro andaluz, notándose, sin embargo, una sutil razón de continuidad en sus escenas (Luis Buñuel)

En una noche clara, un hombre corta el ojo de una joven mientras una nube pasa delante de la luna. Ocho años después, un ciclista se accidenta en la calle. La misma joven lo socorre y lo besa. En una habitación, el ciclista acosa a la joven. Un incidente callejero los distrae. Un personaje andrógino juega con una mano cortada y es atropellado. El ciclista sigue acosando a la joven. Un “doble” aparece y castiga al ciclista hasta que éste le dispara. Finalmente, la joven sale al mar y se encuentra con otro hombre. En la primavera, los torsos de la joven y de su nuevo acompañante aparecen enterrados en la arena, devorados por los insectos.

La película tuvo como objetivo llevar los sueños que tenían estos artistas a un plano de expresión, por ello las imágenes no tienen mucha conexión en cuanto a historia, pero en cada una de ellas se pueden resaltar los elementos de extrañeza, irracionalidad, elementos de un mundo imaginario donde no hay sentido, pero que refleja un sentimiento muy real, como el deseo sexual, cuando se le agarran los pechos a una mujer, existe la rebeldía de expresar sus creencias.

Su proceso creativo consistió básicamente en trabajar sobre las imágenes que les venían a la mente, sin detenerse a examinarlas o pensarlas, ya que lo único que como creadores rechazaban era que se les pudiera dar a estas imágenes una interpretación racional, psicológica o cultural.

 

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La caída de la casa Usher (La chute de la maison Usher), de Jean Epstein
Francia, 1928. 63’
Inclasificables del fantástico

Roderick Usher, pintor y poeta excéntrico que vive retirado en una inhóspita mansión junto a su hermana, Madeline, invita a un viejo amigo de la adolescencia, apremiándole a ello debido a encontrarse gravemente enfermo. Al llegar, el invitado es informado por el propio anfitrión de su mal, al parecer congénito, que le produce alucinaciones y supersticiones que, entre otras cosas, le impiden salir de la casa. Madeline, quien también se encuentra enferma, fallece y es depositada en una cripta. No tardarán en suceder fenómenos extraños que provocarán la huida del invitado y un terrible final que destruirá a la familia Usher

Buñuel colaboró con Epstein en sus películas Mauprat (1926)  y La caída de la casa Usher (1928).  Aunque el realizador siempre quitó importancia a la influencia de Epstein en su obra, la realidad es que le influyó, más de lo que él nunca reconoció tanto en la teórica como en la cinematográfica.

A través de múltiples sobreimpresiones, travellings inverosímiles y diversas velocidades de rodaje, Epstein describe el enrarecimiento progresivo que afecta el entorno de Roderick Usher, la obsesión que lo lleva trasladar literalmente el alma de su mujer a un cuadro y, eventualmente, el tormento que supone para él la perturbación de sus sentidos.
En la historia del cine, esta versión libre del relato homónimo de Poe, que además incorpora elementos narrativos de otros cuentos del autor, permanece como el ejemplo paradigmático del llamado “impresionismo” cinematográfico francés. Opacado por el brillo del expresionismo alemán, el cine mudo francés tuvo numerosos films de similar audacia experimental. Epstein tomó las propuestas formales sobre la “fotogenia” elaboradas por el escritor y cineasta Louis Delluc y desplegó una variedad abrumadora de recursos visuales para trasponer a imágenes la esencia incómoda y casi abstracta del cuento.

Jean Epstein (Varsovia, 1897 – París, 1953) Director cinematográfico francés. Se trasladó muy joven a Friburgo (Suiza) y posteriormente a Francia. Al mismo tiempo que estudiaba Medicina en Universidad de Lyon, entró en contacto con las vanguardias artísticas del París de entreguerra y conoció a algunos de los más importantes directores de la primera vanguardia realista, como Louis Delluc, Marcel L’Herbier y Germaine Dulac.

Dentro de este ambiente artístico, Epstein comenzó a escribir sobre cine y se convirtió en uno de los primeros teóricos de este arte. A lo largo de su vida escribió más de once volúmenes e innumerables colaboraciones en revistas. Fundó la revista literaria Promenois y Bonjour, cinema!, una de las primeras revistas dedicadas al cine de la historia. Autor de numerosos ensayos y de varias novelas que fueron apareciendo desde los años veinte, entró en contacto con miembros del movimiento surrealista como André Breton y, sobre todo, con Luis Buñuel, que trabajó como ayudante de dirección de Epstein en un buen número de películas antes de debutar con El perro andaluz (1929).

Epstein debutó como director con Pasteur (1922), biografía del inventor de la penicilina producida por el también debutante Jean Benoit-Lévy con motivo del centenario del sabio francés. Desde sus primeros trabajos se puso de manifiesto una tendencia presente en todo su cine y muy común entre los directores de vanguardia. Frente a películas convencionales que dirigió dentro de la industria de la época, Epstein realizó otros filmes más personales y arriesgados donde puso en escena todos sus postulados teóricos, que constituyen lo mejor de su obra. En ellos se manifiesta el verdadero Epstein.

Entre sus películas más “comerciales” destaca El león de Mongolia (1924). Desde sus primeras películas, como en L’auberge rouge (1923), mostró un gran interés por las obras de autores franceses y extranjeros.La obra maestra de Epstein y su película más conocida es El hundimiento de la casa Usher (1928), adaptación de la historia homónima de Edgar Allan Poe. Entre lo mejor de su obra se encuentra La glace à trois faces (1927), basada en la novela de Paul Morand L’europe galante, en la que narra la triple historia de amor de un joven millonario contada desde los tres puntos de vista de sus tres amantes. Con Finis Terrae (1929) se adelanta más de quince años a los neorrealistas italianos, concretamente a Paisá (1946), de Roberto Rossellini, y utiliza como protagonistas a pescadores y campesinos bretones. En los últimos años de su carrera Epstein redujo considerablemente su actividad cinematográfica y se centró en su actividad teórica

 

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