#LCeM1516. La Marsellesa, de Jean Renoir (Jueves 3 de diciembre, 20 h)

La Marsellesa (La Marseillaise), de Jean Renoir
Francia, 1938. 135’ v.o.s.e.

La Marseillaise pone en escena los acontecimientos revolucionarios que llevan a la desaparición de la monarquía de Luis XVI y a la instauración de la Primera Republica. La narración empieza en 1789 y reconstituye el viaje de un batallón de revolucionarios marselleses que dejan su pequeño pueblo para ir a París a reunirse con las otras fuerzas de rebeldes.

«Yo propongo una gran simplificación», explica Jean Renoir. «Se trata de reducir la categoría de las películas modernas y la de las películas históricas en una sola y declarar que las películas no deben ser ni «históricas» ni «modernas», sino simplemente actuales». Jean Renoir retoma el asunto de la Revolución para hablar de un tema contemporáneo de su época: la elección del Frente Popular y el giro político de los años 30 en Francia. Con los eventos del pasado, el director quiso sobre todo abordar su época a través del cine.

Jean Renoir. Tras unos estudios mediocres, se alista en el cuerpo de dragones en 1912. Soldado durante la Primera Guerra Mundial, servirá en la aviación a partir de 1916. Sufre una herida en la pierna que hará que cojee toda su vida. El estreno, en 1921, de la película de Erich von Stroheim, Esposas frívolas (Foolish Wives) será determinante en su futura carrera como cineasta. Su primer largometraje, La Fille de l’eau (1924), es una fábula bucólica con estética impresionista, en el que participan su joven esposa, que había adoptado el seudónimo de Catherine Hessling, y su hermano mayor, Pierre Renoir. La tibia acogida que se dispensa a la película no desanima al cineasta, que poco después se aventurará en una costosa producción, Nana, basada en la novela homónima de Émile Zola, en 1926. Para financiarla venderá algunos de los lienzos de su padre que había heredado. Más adelante se lanzará a una serie de películas de inspiración diversa (La Petite Marchande d’allumettes, 1928 ; Tire-au-flanc, 1928 ; On purge Bébé, 1931) que no siempre convencieron al público. El período realista La Golfa (1931) marca un cambio en la obra de Jean Renoir. Es una de las primeras películas sonoras, adaptada partiendo de una novela de Georges de La Fouchardière. Tras La Nuit du carrefour (1932), el director dirigirá una serie impresionista de obras maestras: Boudou salvado de las aguas (1932), El crimen de Monsieur Lange (1935), Una partida de campo (1936) en la que su sobrino Claude Renoir es el autor de la fotografía, y Los bajos fondos (1936). Buscando inspiración en las novelas de Gorki o en los relatos de Maupassant, Jean Renoir demuestra un agudo sentido de la realidad, que pone al servicio de un auténtico naturalismo poético. El compromiso político Poco a poco irá buscando la colaboración de Jacques Prévert y Roger Blin, que dan a su producción una dimensión abiertamente política, marcadas por las ideas del Frente Popular: La vie est à nous, (1936), El crimen de Monsieur Lange, La Marsellesa, (1938). Esta tendencia abrirá el camino al neorrealismo italiano. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Jean Renoir trata de promover un mensaje de paz con La gran ilusión (1937), en la que participan (en un homenaje) su padre espiritual Erich von Stroheim y Jean Gabin. En La bestia humana (1938), trata de poner ante la pantalla los compromisos sociales de la época. En su obra maestra, La regla del juego (1939), prevé el desmoronamiento de los valores humanistas y traza un cuadro sin ninguna condescendencia sobre las costumbres de la sociedad francesa. La etapa estadounidense Exiliado en los Estados Unidos en 1940, adquiere la nacionalidad estadounidense. Aunque se adapta difícilmente al universo de Hollywood, dirige a pesar de todo algunas películas por encargo, en especial películas de propaganda, como Esta tierra es mía, con Charles Laughton en 1943 o Salute to France 1944 y adaptaciones literarias (Memorias de una doncella, basado en Octave Mirbeau, 1946), antes de viajar a la India para rodar El río (The River, 1951), película en color, contemplativa y serena, con un humanismo a veces desencantado. Sus últimas películas De vuelta a Europa a principios de los años 1950, rodará Le Carrosse d’or (basado en Prosper Mérimée, 1952), French Cancan (1955), Elena y los hombres (1956) y Le Caporal épinglé ( 1962). Al encontrarse cada vez con mayores dificultades para producir su películas, se dedica a la televisión (Le Petit Théâtre de Jean Renoir, 1969-1971) y se dedica con mayor empeño a la escritura: publica un libro sobre su padre, Renoir, mi padre (1962), su autobiografía, Mi vida y mis películas (1974), un ensayo (Escritos 1926-1971, 1974), algunas obras de teatro (Orvet, 1955) así como varias novelas (Los Cuadernos del capitán Georges, 1966 ; El crimen del inglés, 1979). En 1970, se retira y se va a vivir a Beverly Hills, en donde muere en 1979

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