#LCeM1516 Rashomon, de Akira Kurosawa (Viernes 15 de enero de 2016, 20.00 h)

rashomon-3

Rashômon, de Akira Kurosawa
Japón, 1950. 88’ v.o.s.e.
Maestros del cine japones

Bajo las puertas del antiguo templo de Rashomon, tres hombres se refugian de la lluvia, mientras discuten acerca del asesinato de un hombre y la violación de su mujer. Se preguntan cuál será la verdad de lo ocurrido, ya que se cuentan cuatro versiones diferentes del mismo suceso: la versión del asesino, la de la mujer violada, la de la víctima y la del único testigo.

Rashomon es una cinta donde hubo una violación y un asesinato con varios culpables, y en base al argumento, Kurosawa saca a relucir sentimientos humanos tan disímiles como el egoísmo, la mentira y el yo interior para poder justificar “la verdad” y con esa verdad, la liberación de un cargo de conciencia. Es esa línea imaginaria que separa la verdad de la mentira. ¿A quién creer?. Es lo que algunos llaman el efecto Rashomon. Es por tal razón, que al final Kurosawa, trata de dar un giro y buscar el lado positivo del ser humano cuando se encuentra un bebé y nos enseña que no todo está perdido en el alma humana. El leñador encarna esa bondad y se redime al adoptar al huérfano.

Fue ganadora en el Festival de Venecia con el León de Oro y el Oscar a la Mejor Película Extranjera, consagrando a Kurosawa internacionalmente.
Akira Kurosawa (1910-1998) Pintor frustrado por su propia autoexigencia, decidió dedicarse al cine, en el que se inició como guionista. Recorre su obra este pasado pictórico, en forma de una cuidadísima fotografía, un profundo humanismo y una habilidad narrativa por la que fue considerado como el más occidental de los directores japoneses. En 1950 obtuvo el León de Oro de la Mostra de Venecia y el Oscar a la mejor película extranjera con su filme Rashomon, una refinada versión de un relato tradicional japonés que le situó en el mapa cinematográfico internacional. En 1954 repitió máximo galardón en el certamen veneciano con Los siete samurais, filme objeto de un célebre remake con el título de Los siete magníficos. En 1965, Barbarroja sufrió un rechazo de crítica y público que se repitió en su siguiente obra, Dodes Ka-den, circunstancia que le empujó a un intento de suicidio en 1971.

Agotado su crédito en su país natal, en 1975 logró que las autoridades soviéticas financiaran la película Dersu Uzala, rotundo triunfo que le permitió obtener su segundo Oscar y financiar Ran (1985), una espectacular adaptación de El rey Lear, de William Shakespeare, en el marco del Japón medieval que se convirtió en uno de sus títulos más conocidos.

Kurosawa se puso tras la cámara por última vez en 1993 para rodar Madayo. Viudo desde 1985, decidió retirarse y falleció en Setagaya, Tokyo, el 6 de septiembre de 1998. Tras de sí dejaba una huella imborrable en el séptimo arte y un sello inconfundible que todavía sigue siendo referencia para muchos directores. Quizá su secreto fue que pensaba en el cine las 24 horas del día, según sus allegados. Una pasión que él justificaba diciendo que el cine le permitía aunar literatura, música, pintura y teatro bajo un mismo prisma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s